Los retos como el cambio climático, la dependencia de los combustibles fósiles, las limitaciones de acceso a recursos básicos (p.ej. agua), los problemas de salud ambiental y una creciente conciencia sobre el consumo responsable entre ciudadanos y empresas, están motivando y harán imprescindible la toma en consideración de la sostenibilidad en las estrategias empresariales, modelos de negocio, y diseño de productos y servicios.

También llamada ‘innovación ecológica‘, consiste en el desarrollo de productos y formas de trabajar que contribuyan al desarrollo sostenible, es decir, aprovechando los recursos que nos da el planeta pero asegurándonos de que se regeneran para conseguir consumir menos energía de la que se genera, volviendo a la industria en una actividad sostenible.

Hablar de sostenibilidad se ha vuelto un imperativo que actualmente tienen cada vez más presentes la gestión de los riesgos y oportunidades económicas, ambientales y sociales. Las organizaciones que no no vean, no ya una oportunidad sino un imperativo en los próximos años, pueden estar amenazadas en sus negocios a largo plazo.

Ya no es cuestión de reducir costes o ganar en márgenes y en eficiencia. Hablamos de disfrutar de ventajas competitivas por medio del posicionamiento de productos, servicios y marcas.

La ecoinnovación trabaja constantemente en nuevas ideas relacionadas con las nuevas tecnologías para poder aplicarlas al desarrollo sostenible y conseguir así aprovechar todos los recursos que tenemos a nuestra disposición sin dañar el medio ambiente.

‘innovación ecológica‘

Se trata de una idea relativamente nueva que todavía está en la fase de adaptación en varios sectores. Una de las primeras referencias al concepto lo tenemos en el libro de Claud Fussler y Peter James, los cuales hablan de este fenómeno en clave de avance social.

Uno de sus autores, Peter James, define ecoinnovación como “productos y procesos que dan valor al cliente y a la empresa y que disminuyen de forma eficaz el impacto al medio ambiente”. Es mucho más que lanzar un nuevo producto o servicio teniendo en cuenta el uso eficiente de los recursos y minimizando el impacto sobre el planeta.

Para poder hablar de ecoinnovación tenemos que tener en cuenta aspectos como la estrategia, el diseño de procesos y la relación con los proveedores y clientes, y el sector industrial sumergido en una transformación histórica, va ser un factor clave para la adaptación de estos modelos.

Así, muchas empresas ven la ecoinnovación como una forma de diferenciarse de otras empresas, pero también de reducir costes, evitando el malgasto de energía durante todo el proceso o la utilización de determinadas materias primas.

De esta manera, usando un menor número de materiales, por ejemplo, en el embalaje, genera un margen de beneficio mayor que permite ahorrar costes e incluso bajar los precios.

En 2004 se crea el Plan de Actuación en favor de las Tecnologías Ambientales (ETAP), cuyo objetivo era aumentar el uso de las tecnologías ambientales en las empresas de los estados miembros. Fue entonces cuando en Europa se empezaron a ver ecoindustrias que utilizan recursos para favorecer un mundo más sostenible.

Según datos de la Comisión Europea (CE), este sector representa actualmente un volumen de negocio de más de 227.000 millones de euros, alrededor del 2,2% del PIB de la Unión Europea (UE), y supera incluso al sector aeroespacial o farmacéutico, dando trabajo directamente a unos 3,4 millones de personas.

Pero no solo se puede contribuir a la salud del planeta desde el proceso de producción, sino también con prácticas puestas en marcha por los trabajadores que ayuden a reducir residuos, como el reciclaje o la reutilización.

Desde el punto de vista de la ecoinnovación, la incorporación y la correcta gestión del Big Data y de Internet de las Cosas asiste y facilita en las empresas  la toma de decisiones informadas para una adecuada gestión de las materias primas, la energía, el agua y los procesos de producción y distribución en general.

Puede ayudar así a encontrar estrategias para reducir los costes de producción, el impacto ambiental, y prever las consecuencias de sus procesos u otras acciones, antes de ejecutarlas.

Para implementar la ecoinnovación, es importante conocer diferentes conceptos que nos pueden aportar nuevas perspectivas, tendencias y enfoques, y que nos orienten hacia la aplicación de estrategias, modelos y tecnologías.

La ecoinnovación es una aproximación que aspira a dar respuesta a los retos ambientales y a aprovechar las oportunidades de negocio, incorporando cambios en toda la empresa y en su ecosistema.

Este documento identifica los principales conceptos en ecoinnovación que cualquier empresa española debería conocer para aprovechar el potencial de la ecoinnovación y mantener su competitividad a largo plazo.

Además, se presenta una estimación del potencial económico en España de cada una de ellas.
Los cuatro conceptos que tomarán fuerza en 2017 son:

  • Remanufactura: recuperar los productos después de su uso para darles una nueva vida.
  • Tracción de las cadenas de suminstro: conseguir una mayor integración y colaboración en las cadenas de suministro.
  • Servitización: transformación hacia una propuesta de valor focalizada en la satisfacción de necesidades de los clientes mediante servicios.
  • Gestión del Big Data: dar significado y obtener valor de los datos para una gestión más eficiente y eficaz.

En este contexto, la ecoinnovación da respuesta a los retos ambientales y aprovecha las oportunidades de negocio, incorporando cambios en toda la empresa, desde los procesos hasta el modelo de negocio, considerando toda la cadena de valor.

Vivimos en tiempos de cambios, tiempos en los que la empresa no puede actuar como hace una década, en los que los resultados financieros ya no son el único elemento que determina el valor de una compañía, en los que emergen nuevas formas de medir el progreso y en los que la única alternativa de futuro pasa por el ecodiseño y la ecoinnovación.