Un tema que está de actualidad en foros relacionados con el trabajo, son la relación que vamos a tener que mantener máquinas y humanos en un entorno dónde las máquinas parecen que van desarrollando una presteza y habilidades impensables hasta hace poco y que amenazan en muchos casos en sustituirnos.

El recurrente miedo a la tecnología –sobre todo a su capacidad de eliminar empleos y ocupaciones– se manifiesta nuevamente hoy en medio de la revolución digital. Pero a juzgar por la historia, es probable que esa habitual inquietud sea tan inherente al hombre como el propio impulso tecnológico.

Artículos como, ¿Qué trabajos nos quitarán los robots? de Derek Thompson en The Atlantic, está basado en un estudio de Carl Benedikt y Michael Osborne de la Universidad de Oxford que vaticina que, en 10 o 20 años, casi la mitad de los empleos en Estados Unidos estarán en manos de robots.

Benedikt y Osborne predicen (citando a Thompson) que “la siguiente ola de progreso robótico terminará de desplazar al empleo humano en las mismas áreas donde ya lo hace, principalmente: manufactura, apoyo administrativo, ventas al menudeo y transporte.”

Y aunque a muchos les parezca que hablar de robots y hombres en el ámbito profesional es cuestión de ciencia ficción o pura tecnología del futuro, lo cierto es que las relaciones laborales entre máquinas y humanos no es un tema ni de ciencia ficción ni de un futuro muy lejano.

Solo tenemos que acercarnos a algunas de las miles de fábricas donde ya trabajan desde hace tiempo juntos en diferentes tareas y sectores.

La que parece que va ser la gran revolución será precisamente la convivencia profesional entre ambos, que transformará las organizaciones, su cultura y los modelos de empleo que conocemos.

La llegada de robots a la industria, la medicina o a los servicios no sólo supondrá un cambio en sus respectivos sectores, sino que también provocará cambios en la actual concepción de la sociedad.

Mady Delvaux

Para tratar de que la irrupción robótica sea lo menos transgresora posible, la europarlamentaria, Mady Delvaux, propuso en el Parlamento Europeo un plan para hacer frente a la nueva realidad que se avecina y que terminó en la resolución del Parlamento Europeo del pasado jueves 16 de febrero en la que se pidió el desarrollo de un marco legislativo para el desarrollo y despliegue de robots, pero se rechazó la propuesta de un impuesto específico para ellos.

De este modo, proponen que los ‘trabajadores robots’ de Europa podrían ser clasificados como “personas electrónicas”, una denominación conllevaría a que sus propietarios sean responsables de pagar la seguridad social por ellos así como asumir una responsabilidad legal por sus acciones.

Parece irremediable que la interacción avanzada entre personas y máquinas transformará el concepto de trabajo, las relaciones laborales y la vida de nuestras organizaciones. Robots como Beam –autónomo, que no depende de microcontroladores y que no es programable–, o Vgo –un sistema de telepresencia robótica– han extendido estas “herramientas” más allá de las líneas de montaje o de las fábricas, haciendo posible la convivencia con profesionales “de cuello blanco”.

Los robots hace mucho que aterrizaron en la industria.

Pero es precisamente en entornos industriales donde hace ya tiempo que la convivencia entre robots y personas es mucho más común de lo que en principio pudiera parecer. El futuro cercano que se trasladará a muchos otros ámbitos son realidad en muchas fábricas en el presente.

Los robots ya hace tiempo que pueden ser programados para realizar tareas peligrosas, sucias y / o repetitivas con precisión consistentes, los robots industriales se utilizan cada vez más en una variedad de tareas y aplicaciones. Estos ya son usados de manera frecuente en muchas industrias, incluyendo sectores tan críticos como:

  • Aeroespacial
  • Automotor
  • Tecnología informática
  • Bienes de consumo
  • Electrónica
  • Comida
  • Fabricación
  • Productos médicos
  • Farmacéutico
  • Control e inspección de calidad
  • Almacenamiento y distribución

Concretamente en el sector del material handling, la robótica no es un aspecto ajeno, y la relación entre robots y personas es algo mucho más normalizado de lo que en principio se pudiera suponer.

Los robots hace tiempo que están equipando las fábricas con una amplia gama de modelos con la distancia de alcance, capacidad de carga útil y el número de ejes de viaje (hasta seis) de su brazo articulado.

Tanto en aplicaciones de producción como de manipulación, un robot utiliza un accesorio de extremo o un accesorio de herramienta de extremo de brazo (EOAT) para sostener y manipular la herramienta que realiza el proceso o la pieza sobre la que se está realizando un proceso.

Las acciones del robot están dirigidas por una combinación de software de programación y controles. Su funcionalidad automatizada les permite operar las 24 horas del día y los fines de semana, así como con materiales peligrosos y en ambientes desafiantes, liberando personal para realizar otras tareas. La tecnología robótica también aumenta la productividad y la rentabilidad al tiempo que elimina las actividades que requieren mucha mano de obra y que pueden provocar tensiones físicas o lesiones potenciales a los trabajadores.

Dónde se usan hoy en día.

Los robots industriales en el sector del Material Handling se utilizan en una variedad de aplicaciones. Éstas incluyen:

  • Manejo de productos: Capaz de manipular multitud de productos, los robots industriales son rápidos y potentes, además de hábiles y sensibles. Las aplicaciones incluyen el pick y el lugar de la línea transportadora al envasado, y el tendido de la máquina, donde las materias primas son alimentadas por el robot en el equipo de procesamiento como con máquinas de moldeo por inyección, fresadoras CNC, tornos y prensas.
  • Paletización: Los robots industriales cargan cartones corrugados u otros artículos envasados ​​en un palet en un patrón definido. Los palets robóticos se basan en una posición fija o en un robot de pórtico con herramientas especiales que interactúan con los componentes de carga individuales, creando patrones de capas simples a complejos encima de un palet que maximizan la estabilidad de la carga durante el transporte. Existen tres tipos principales de paletización: en línea o en capas, despaletización o descarga, y caso mixto.
  • Corte: Debido a su naturaleza peligrosa, el corte de productos son tareas que cada vez es más común dejárselas a robots: el láser, plasma y chorro de agua cortadores se utilizan con frecuencia con los robots. Cientos de trayectos de corte diferentes pueden ser programados en el robot, lo que produce una precisión y seguimiento de la trayectoria con mayor flexibilidad que la mayoría de las máquinas de corte dedicadas.
  • Acabado: Los robots de varios ejes pueden triturar, recortar, limpiar, pulir y limpiar casi cualquier pieza fabricada en cualquier material para un acabado de calidad constante.
  • Sellado y pegado: Para aplicar sellante o pegamento, un robot sigue un camino con precisión con buen control sobre la velocidad mientras mantiene un cordón consistente del sustrato adhesivo. Los robots se utilizan con frecuencia para aplicaciones de sellado en la industria automovilística para sellar ventanas, así como en procesos de envasado para sellado automatizado de cajas de cartón corrugado.
  • Pulverización: Debido a la naturaleza volátil y peligrosa de las pinturas y recubrimientos a base de disolventes, los robots se utilizan en aplicaciones de pulverización para minimizar el contacto humano. Los robots de pintura suelen tener brazos delgados porque no llevan mucho peso, pero necesitan el máximo acceso y la fluidez del movimiento para imitar la técnica de aplicación de un humano.
  • Soldadura: Los robots producen soldaduras precisas, así como parámetros de control tales como potencia, alimentación de alambre y flujo de gas, tanto para la costura (MIG, TIG, arco y láser) como para soldadura por puntos.

Los robots se utilizan en una variedad de formas a lo largo de la fabricación y distribución como pueden ser para;

  • Construcción de carga: Montaje de una carga de palets de productos al final de una línea de producción.
  • Fabricación: Realización de funciones de procesamiento y montaje para trabajar en proceso.
  • Control de calidad: Los procedimientos de inspección e inspección despliegan robots para trabajos repetitivos o peligrosos.
  • Transporte: Carga de palets antes del envío.
  • Almacenamiento: Remoción de productos recibidos de palets y su envío a lugares de almacenamiento dentro de una instalación.

Los robots industriales ofrecen una variedad de beneficios que hacen casi imprescindibles su uso actúa, por ejemplo en el sector del almacenaje son elegidos en muchas tareas por su :

Precisión – Los paletizadores robóticos son dirigidos por software para una correcta colocación de la carga

Flexibilidad – Los sistemas robóticos pueden ser rediseñados para otros usos; Los efectores finales se pueden conmutar para manejar diferentes tipos de carga

Menores costos de mano de obra – La construcción automatizada de paletas reduce la tensión de los trabajadores y libera a los operadores de otras tareas

Operación silenciosa – Los paletizadores robóticos basados en servo generan bajos niveles de ruido

Reducción de daños en el producto – Manejo suave evita daños en el embalaje y el producto

Velocidad – Los sistemas aumentan la productividad de la tarifa hasta el 50%.

En definitiva, si algo es cierto es que vivimos una época de multitud de cambios de paradigma, sumergidos en plena revolución industrial 4.0 y el propio concepto de producción (y la distribución de la misma) entre máquinas cada vez más avanzadas y humanos que ven amenazar sus puestos de trabajo será un tema de debate y discusión.

La robótica será cada vez más relevante y está por ver cuál será la relación que establecemos entre las máquinas y las personas.

Ir a un almacén hoy en día y poder ver ya drones sobrevolando enormes extensiones tomando fotografías de la localización de los palets y captura de los códigos de barra de los bienes almacenados, es una realidad plausible que tendremos que evaluar tanto en su impacto productivo como en su impacto social. El reto está servido.